Entre el Puente Petőfi y el Puente de la Libertad, justo a orillas del Danubio, se alza uno de los edificios más nuevos y singulares de Budapest: la Ballena. Esta moderna estructura de vidrio y acero abrió sus puertas en 2013 y rápidamente se convirtió en un centro cultural, gastronómico y comunitario. Su nombre internacional, C.E.T., hace referencia tanto a “Central European Time” como a la palabra latina “cet”, que significa ballena, de donde proviene su popular nombre húngaro: Bálna.
La forma distintiva del edificio se integra armoniosamente con el patrimonio arquitectónico del paseo ribereño del Danubio, al tiempo que aporta un toque fresco de diseño moderno al paisaje urbano. En su interior, cafés, restaurantes, galerías, boutiques y espacios culturales crean un ambiente animado, convirtiendo a la Ballena en un punto de encuentro muy apreciado tanto por locales como por visitantes.
No muy lejos de la Ballena se encuentra el edificio principal de la Universidad Corvinus, una de las instituciones de educación superior más antiguas y prestigiosas de la ciudad. Originalmente albergó la Academia de Comercio y a principios del siglo XX se transformó en una universidad de economía. Hoy en día, Corvinus es un centro líder en Hungría en los campos de la economía, las ciencias sociales y las relaciones internacionales.
(Aquí también funciona uno de los locales estudiantiles más conocidos de la ciudad, el Közgáz Klub, que durante décadas ha sido un popular punto de encuentro no solo para los estudiantes de Corvinus, sino también para jóvenes de toda Budapest.)
Antes de llegar al Puente de la Libertad, el visitante atento puede observar una curiosa formación rocosa en el Danubio: la llamada Roca de la Escasez, Ínség-szikla. Su nombre proviene del hecho de que solo emerge durante períodos de sequía severa, cuando el nivel del agua del Danubio es extremadamente bajo. En esas raras ocasiones, el río revela un lado menos visible, mostrando características de su lecho que normalmente permanecen ocultas. La Roca de la Escasez es un recordatorio natural y lúdico de que, por muy tranquilo que parezca, el Danubio sigue siendo una presencia viva y en constante cambio en la vida de Budapest.